Hovik Keuchkerian

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Si en esta web tenemos que hablar de Hovik, posiblemente nos falten palabras bonitas para hacerlo.

Coincidimos con él de casualidad hace ya unos años, en lo que era un camerino de un espectáculo, pero venia a ser una habitación de hotel donde, minutos antes de salir a actuar tocaba la guitarra mientras la camiseta de las actuaciones estaba tendida en una cama.

Nos hizo sentir como en casa, nos demostró que es bueno en todo lo que hace, porque lo hace con ganas y con corazón, incluso cuando lo que esta haciendo es mantener una charla con alguien a quien no ha visto nunca y trata como si le conociese de toda la vida.

Es de las personas más polifacéticas que nos podemos echar a la cara, en su carrera encontramos un expediente bastante completo, una lesión de tobillo jugando al baloncesto le llevó a boxear, de ahí fue cantante, escritor, actor.. y revolucionó a todos con sus monólogos.

Si el cariño que teníamos hacia él ya era grande, no os imagináis lo difícil que es darle las gracias con palabras por haber querido ser él quien ponga el punto de comienzo a esta nueva sección ‘La visita de.’

Cuando le planteamos el reto, nos ofreció uno de sus textos inéditos, no podemos decir nada más que, abráis bien los ojos y leáis con atención.

Eternamente gracias Hovik, que después de esta nos crucemos en el camino muchas más que muchísimas veces, y muchísimas más que más.

hovik

Ayer por la noche volviendo a casa conocí a un duende

igual que la noche de ayer y la noche de antes de antes de ayer.

Cada noche conozco  a un duende!.

Al día siguiente soy incapaz de recordar ni su nombre ni su aspecto.

Creo que cada noche conozco al mismo duende pero no lo puedo asegurar.

Si esta noche me lo vuelvo a encontrar le diré que me lave el coche.

Nunca me ha lavado el coche un duende,

no se lo contaré a nadie pero me sentiré especial,

muy especial.

Esa noche en el lugar del duende había una prostituta vestida de maestra,

me miró a los ojos, dijo:

– Yo quería ser bailarina pero soy sorda.

– Bailemos pues, tu eres sorda y yo hace mucho que no oigo nada.

Nuestro ritmo lo marcarán las mareas de la madre tierra y los susurros de las estrellas al cuchichear diciendo:

– mira la puta sorda y el loco que ve duendes están bailando

y llevan el compás!

 increíblemente llevan el compás!

Acabamos follando sobre la barra de un bar hecha con jirones de vidas pasadas jaleándonos voces que nos sonaban,

pero ella era sorda y yo no oigo.

En este bar solo se sirven chupitos de leche condensada.

Vaya puta mierda de bar.

Me he hecho mayor, se me cae la baba en los barreños de mi boca.

Soy feliz.

Hovik Keuchkerian.

Soñadora hasta con los ojos abiertos, soy la que tengo las ideas y no sería nada sin quienes me ayudan a llevarlas a cabo.
Melómana por naturaleza creo que nunca se ríe lo suficiente.
Aquí, junto palabras para contar lo que veo y lo que vivo, que muchas veces suele ser lo mismo.

veritxu

Soñadora hasta con los ojos abiertos, soy la que tengo las ideas y no sería nada sin quienes me ayudan a llevarlas a cabo. Melómana por naturaleza creo que nunca se ríe lo suficiente. Aquí, junto palabras para contar lo que veo y lo que vivo, que muchas veces suele ser lo mismo.

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