Latidos Festival, música por una buena causa.

El fin de semana del 5 y 6 de Febrero tenía lugar la 3º edición del Festival Latidos en la Sala Casino Cirsa de Valencia. Dos días de música en directo por una gran causa: recaudar dinero para Lucía, una niña con una cardiopatía congénita que necesita ser operada en EEUU.

El viernes comenzaba la primera jornada de este festival con Teniente Vinilo, un grupo de Benidorm que llegaba con fuerza y temas frescos y que consiguió caldear el ambiente de una noche que no había hecho más que arrancar.

 

Nestor Rausell tomaba el escenario del Casino Cirsa para hacernos vibrar con su rock en español. Una voz que nos hizo movernos durante casi una hora, y que sin duda, nos dejó con ganas de más.

 

Subday ponía el toque “internacional” de la noche, con temas íntegramente cantados en inglés y basados en lo que se conoce como “Britpop”.

 

Tras ellos, y tras el desfile de moda que realizaron los chicos y chicas de La Vespa Roja, subía al escenario Nasanov. Mucha gente esperando ese momento. Un concierto que no defraudó y que llevó la jornada del viernes a su momento más álgido con un grupo fresco y joven, un grupo que nos hizo bailar (y a muchos corear) todas sus canciones. Una mezcla de estilos musicales que, personalmente, fue el gran concierto de la primera jornada del Festival Latidos.

 

Y con el ambiente en el punto más alto, cerraba esta serie de conciertos Emmerson, un conocido grupo valenciano de indie-pop que consiguió mantener a un público entregado hasta el cierre de la sala. Bien es cierto que éramos pocos los que por allí quedábamos, pero hay que reconocer que todos estábamos entregados a ellos.

 

Así, acababa una noche que había sido conducida por Aroa Moreno, locutora de radio y chica Interviú 2015, y amenizada por Charlie Cole DJ, que no nos permitió aburrirnos en los cambios de grupo. El sábado prometía traer más, y mejor.

 

El sábado, con un público que en la recepción del Casino Cirsa esperaba impaciente por entrar a disfrutar de los conciertos, pintaba ser una fiesta por todo lo alto… Y así lo fue.

Aunque con cierto retraso, Carlos Zanetti abría la jornada de conciertos del último día de festival. Navegando entre el rock, el country y el folk, Carlos calentó el ambiente de la mejor manera que se puede hacer: un gran voz, una guitarra, un teclado (con el que nos dejó totalmente fascinados) y muchas ganas y arte, hicieron que el público pidiese más y más.

 

Y entonces… Entonces Pol. Un Pol enérgico que nos hizo bailar como si se acabase el mundo, que nos hizo cantar a viva voz sus temas más clásicos (y que nos contó esos pequeños problemas de su pasado), y que nos presentó sus nuevos temas en solitario. Un Pol que, efectivamente, no decepcionó y dejó el listón muy alto, llegando a bajarse entre el público a cantar. Aún resuena en nuestros oídos ese Bipolar con Dr. Pitangú, o ese Lo Que No Ves, coreado por todo el público asistente.

 

Marlon tomaba el relevo de Pol. Con un Rock’n’roll bastante puro, y una voz que nos recordaba al gran maestro Leiva, Adrián y su banda hacían que el público rompiese completamente y que la fiesta no descayese. Grandes voces, grandes temas, y una alegría en el escenario que contagió a todo el mundo.

 

Pero fueron ellos, Airbag, los que pusieron el toque rebelde a la noche. Con sus temas punk-rock y power-pop, y un grupo de fans más que entregado, estos tres músicos de Estepona hicieron vibrar la sala hasta límites insospechados, demostrando su experiencia sobre los escenarios.

 

Esto estaba llegando a su final, cuando Carlos Sadness apareció en escena. Con un poncho y caracterizado cual indio, Carlos fue la estrella de la noche. El público cantaba, bailaba, gritaba todos sus temas. Él, entregado a la causa, dio todo lo pudo y más sobre el escenario, alcanzando dos grandes momentos de la noche: la colaboración con Loru de Siberia, y Groenlandia, coreado por prácticamente el 100% de los asistentes al evento.

 

Y así, llegamos al final. Un broche, sin duda, de oro rosa. La La Love You, con su frescura y sus ganas de hacer música buena y divertida, estos madrileños se subían por 3º vez al escenario del Latidos para dar lo mejor de sí. Aunque con tiempo reducido y una pequeña desbandada de parte del público, nos hicieron continuar la fiesta hasta acabar con todo el mundo encima del escenario. Podemos asegurar que no hubiese existido un cierre de fiesta mejor ni aunque los organizadores lo hubiesen intentado. Aún seguimos con ese “Laponia, laponia…” resonando en nuestras cabezas.

 

Así fue la 3ª edición del Festival Latidos. Un festival creado por y para ayudar, en esta ocasión, a Lucía. Un festival que no nos cabe duda que cumplió con todas las expectativas programadas.

Esperamos con ansia una 4ª edición. Allí estaremos, ¡dadlo por hecho!

…y si dicen, pues que dizan…
Redactor jefe y fotógrafo de @elprimercajon

XorxiWolf

...y si dicen, pues que dizan... Redactor jefe y fotógrafo de @elprimercajon

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