Sabina, gran concierto en Madrid con un final agridulce

Tengo que echar la vista muy atrás para recordar la primera vez que escuché a Sabina. Sus canciones llevan acompañándome toda la vida, haciendo en muchas ocasiones sus letras mías.

El sábado acudía por primera vez a unos sus conciertos. La expectación era máxima, el de Úbeda llevaba 5 años sin dar un concierto en solitario en Madrid.

Entramos al Palacio de Deportes para disfrutar de lo que iba a ser un concierto de los que se recuerdan toda la vida. La compañía era inmejorable y situándonos en nuestro particular palco cargados de cerveza y cigarros esperábamos ansiosos la salida a escena del cantante.

Se apagaron las luces y dio comienzo la velada. Sabino apareció en el escenario, acompañado de su banda, con su bien conocido bombín negro, lleno de energía y emocionado al tener delante a las 14.000 personas que habíamos agotado las entradas a los pocos minutos de su salida a la venta pero sobre todo con una gran actitud y buena voz.

Sabina Madrid (3)

Pero cuando el concierto llevaba unos 40 minutos de duración aparecieron los problemas. Sabina abandonó el escenario dejando delante del micrófono a su músico y amigo Jaime Asúa. Le siguió Pancho Varona que cantó en solitario ‘Conductores suicidas’.

Tras esto Sabina volvió a escena y comenzó a hablar del miedo escénico, explicando que los nervios por actuar en Madrid le habían pasado factura. Dijo que había sufrido un ataque de pánico: “Hoy, por exceso de ganas de estar bien delante de mi gente de Madrid me acaba de pasar un Pastora Soler”, refiriéndose a la cantante con cariño y admiración y no en tono despectivo como han reflejado algunos medios.

CONCIERTO DE JOAQUÍN SABINA EN LIMA

Y a partir de ese momento todo cambió. Sabina continuó el concierto cantando y transmitiendo como solo él sabe hacer pero con un visible cambio de actitud. Hizo esfuerzos para seguir y el público seguíamos completamente entregados. Y al llevar aproximadamente una hora y media de concierto, al comenzar los primeros acordes de ‘Y nos dieron las diez’ avisó que esa iba a ser la última canción. “No va a haber más, no me encuentro nada bien, lo siento”, dijo. Y al terminar el conocido tema se levantó del taburete y abandonó el escenario entre lágrimas. Sus músicos fueron detrás haciendo gestos de perdón al público.

Un fin de concierto que nadie de los allí presentes nos imaginábamos. Dio tiempo a que sonaran muchas canciones pero se dejó en el tintero muchas que esperábamos escuchar y la incertidumbre sobre lo sucedido se palpaba en el ambiente.

Quizá faltó una explicación por su parte o por parte de su equipo sobre lo sucedido y todos nos hubiéramos ido de allí entendiendo los hechos aunque igualmente con ese sabor agridulce.

Particularmente Sabina, a mi no me tienes que pedir perdón y te doy las gracias.

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White Label con Sprite y zurrir mierdas con un látigo, lo que más.
Colaborador en @elprimercajon – más info: jesus@elprimercajon.com

Jesús

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